La pandemia de Covid-19 está dejando un reguero de síntomas y secuelas que están relacionados directa o indirectamente con su impacto en el organismo. Uno de ellos tiene que ver con la alopecia. Así lo creen las y los dermatólogos, entre quienes existe una sensación generalizada  de que están atendiendo en sus consultas más pérdidas de cabello de lo normal.

Por el momento, no se ha demostrado una causa directa del SARS-coV-2 con la alopecia, aunque existen estudios en marcha. Todavía es pronto para poder sacar conclusiones fiables, pero es posible que la fiebre de la infección, la tormenta inflamatoria que se produce en el cuerpo, termine debilitando el pelo.

Un efecto colateral de esta enfermedad vírica es el estrés y la ansiedad que generó el confinamiento y el miedo al contagio. Estas circunstancias podrían estar detrás de otro tipo de pérdida de cabello, denominada efluvio telógeno agudo, que normalmente también se relaciona con infecciones, cirugías, hospitalizaciones, cambios drásticos en la dieta o duelo por el fallecimiento de familiares. Suele aparecer entre 2 y 6 meses después del suceso, como la caída de pelo tras un parto y, aunque resulte alarmante y se prolongue en el tiempo, tienen tratamiento y en general es reversible.

Por otro lado, durante los meses de mayor incidencia se percibió que los pacientes más gravemente afectados por la Covid presentaban alopecia androgenética, que es la que padece el 60% de los hombres. Ello ha conducido a que pongan en marcha investigaciones enfocadas a averiguar si esta relación es estadísticamente significativa y, de ser así, si el tratamiento de estas alopecias protege al paciente frente a las formas graves de coronavirus.

Soluciones a la alopecia

Como en toda patología, en primer lugar, es fundamental realizar un correcto diagnóstico. Además, es probable que se solicite una analítica general para descartar otras causas, como déficits nutricionales. Si se confirma que se trata de efluvio telógeno agudo, se tranquiliza al paciente porque en estos casos el fiolículo piloso, que es donde se genera un nuevo pelo, está intacto y con el correcto manejo y un tratamiento personalizado se puede recuperar íntegramente. Como ejemplo, existen algunos suplementos específicos que se han revelado eficaces para esta patología.

Mientras, en la mano del paciente queda no agravar el proceso y mantener una alimentación y salud mental equilibradas. En cuanto a la higiene, los profesionales hacen un llamamiento para desmitificar el hecho de que si se lava mucho el pelo se cae más. Esto no es cierto, lo que ocurre es que al dejar que pase mucho tiempo hasta el siguiente lavado, el día que se aplica agua y champú la sensación de caída es mayor.

Dra. Ioana Romero. Oftalmóloga de IMQ en el Centro Oftalmológico Integral (COI)

Dra. Begoña Ramos 

Dermatóloga en el centro IMQ Barakaldo