A lo largo de la historia de la humanidad el ser humano ha hecho frente a diferentes epidemias, como la peste negra en la Edad Media o la conocida como gripe española de comienzos del pasado siglo. En los últimos años estamos siendo testigos de brotes epidémicos, muchos de ellos por virus, que causan alarma social. En este artículo nos centraremos en conocer al SARS CoV-2, el virus causante de la COVID-19, origen de una pandemia de proporciones desconocidas hasta ahora.

El SARS CoV-2 es un virus perteneciente a la familia de los coronavirus. Los virus carecen de orgánulos celulares y necesitan de las células de un huésped para reproducirse. De ahí que no puedan ser considerados organismos vivos. Se componen de material genético (ARN o ADN) protegido por una envoltura conocida como cápside. En el caso de los coronavirus cuentan también con una membrana lipídica exterior. De ahí la recomendación del uso de agua y jabón que arrastra esa última envoltura.

Su tamaño oscila entre 10 y 100 nanómetros, por lo que solo son visibles con el microscopio electrónico. Los virus poseen una estructura simétrica que les permite acoplarse a una célula desde cualquier ángulo. Una vez acoplado, el virus se introduce inyectando su material genético y replicándose hasta matar la célula.

Los coronavirus

Los coronavirus conforman una gran familia de virus que infectan diversas especies de mamíferos y aves. Son viejos conocidos del ser humano. En 1968 la revista Nature habló por primera vez de ellos. Los investigadores lo llamaron ‘coronavirus’ porque su forma a través del microscopio recuerda a la de la corona solar.

Hasta la fecha se han identificado 39 especies diferentes de coronavirus, la mayoría de las cuales afectan exclusivamente a animales. Siendo los más destacados los siguientes:

  • Virus de la bronquitis infecciosa (IBV): que origina bronquitis infecciosa en aves.
  • Coronavirus porcino: gastroenteritis transmisible por coronavirus en cerdos (TGEV).
  • Coronavirus bovino (BCV): causa de enteritis grave en terneros jóvenes.
  • Coronavirus felino (FCoV): provoca desde enteritis leve en gatos hasta graves peritonitis infecciosa en cualquier felino.
  • Coronavirus canino (CoVC): causa cuadros respiratorios y digestivos en perros de importancia variable.
  • Coronavirus turco (TCV): provoca enteritis en pavos.
  • Coronavirus entérico de Ferret: provoca enteritis catarral epizoótica en hurones.

También se conocen afectaciones respiratorias y digestivas por coronavirus en murciélagos, garzas, ratas e incluso belugas, entre otros animales.

La acción patógena de cada coronavirus depende del tejido que infecta y el animal infectado. En los seres humanos estos virus son capaces de entrar y replicarse en el interior de células epiteliales respiratorias. En otros animales también causan otro tipo de manifestaciones, como las gastroenteritis porcinas originadas por el Alfacoronavirus I.

Coronavirus que afectan al ser humano

Algunos coronavirus pueden afectar al ser humano, originando desde un resfriado común, hasta enfermedades más graves como el síndrome respiratorio agudo severo o el síndrome respiratorio de oriente medio.

Hasta el momento, se conocen siete cepas de coronavirus humanos (HCoV):

  1. Coronavirus humano 229E (HCoV-229E).
  2. Coronavirus humano OC43 (HCoV-OC43).
  3. SARS Co-V.
  4. Coronavirus humano NL63 (HCoV-NL63, New Haven coronavirus).
  5. Coronavirus humano HKU1.
  6. Síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio (MERS-CoV)
  7. SARS CoV-2, último en ser identificado

Por un lado, existen coronavirus que afectan en exclusiva al ser humano. Habitualmente provocan cuadros respiratorios más o menos leves y no suelen tener trascendencia clínica. Se estima que hasta uno de cada cinco resfriados son causados por 4 especies diferentes de coronavirus.

Por otro lado, hay coronavirus en los que existe transmisión zoonótica, es decir, desde los animales a los seres humanos. Este tipo de coronavirus suele causar problemas de salud epidémicos en brotes de mayor gravedad e impacto social. Entre ellos se encuentran el SARS-CoV (Síndrome agudo de distrés respiratorio) y el MERS-CoV (Síndrome respiratorio de Oriente Medio).

SARS-CoV (Síndrome agudo de distrés respiratorio)

Este coronavirus se transmitió de la civeta al ser humano. En algún momento del pasado, Un antepasado del virus SARS-CoV que infectaba civetas fue capaz de infectar humanos en lo que se conoce como un salto interespecie o zoonosis. A su vez, un ancestro del virus que circulaba en civetas se transmitía previamente entre murciélagos. Entre 2002 y 2003, este virus fue responsable de una epidemia que afectó al menos a 8.000 personas.

MERS-CoV (Síndrome respiratorio de Oriente Medio)

Se cree que varios episodios de zoonosis procedente de virus que circulaban en dromedarios fueron el origen de la epidemia provocada por este virus en 2012. Afectó al menos a 2.000 individuos con una alta tasa de letalidad.

SARS CoV-2, el virus que nación en Wuhan

El nuevo coronavirus que nos mantiene confinados en casa tiene su origen conocido en un mercado de animales de la ciudad china de Wuhan. El 26 de diciembre de 2019 un trabajador de este mercado ingresaba en un hospital con neumonía grave e insuficiencia respiratoria. Tras diversos análisis se identificó en dicho paciente el séptimo coronavirus capaz de infectar a humanos, al que se bautizó como SARS-CoV-2.

La enfermedad asociada a este coronavirus es la COVID-19. Esta distinción es similar a la que existe entre VIH (el virus) y SIDA (la enfermedad). En cuanto al origen etimológico del nombre CO hace alusión a la forma de corona solar del virus, VI corresponde a la palabra virus y D hace referencia a la palabra enfermedad en inglés (disease). Finalmente, 19 se refiere al año en que fue detectado el virus.

El SARS-CoV-2 guarda similitudes con los otros coronavirus conocidos. El estudio de la información genética del nuevo coronavirus ha detectado un “DNI” de 29,903 letras. Comparando este DNI con una base de datos se ha podido establecer su similitud con el SARS-CoV causante de la pandemia ocurrida en 2002-2003.

Se trata de un virus que no solo afecta a las células respiratorias. También puede afectar a las células del aparato digestivo y hepáticas. De ahí la cada vez más frecuente aparición de síntomas digestivos en la COVID-19. No solo ello, sino que la vía de eliminación de los virus es por las heces. Si hacemos una PCR en heces en estos enfermos, nos dará positiva. Incluso está comprobado que en múltiples ocasiones persiste la presencia del RNA viral en heces semanas después de estar asintomático.

Respecto al origen de este coronavirus sigue siendo objeto de estudio. Los análisis genéticos llevados a cabo sugieren que el nuevo SARS-CoV-2 guarda similitudes con dos coronavirus no humanos, uno detectado en murciélagos, y a otro detectado en pangolines. Se ha descartado que el virus sea resultado de una modificación genética obra del ser humano.

Mikel Longa IMQ Análisis Clínicos

Dr. Mikel Longa